A fines del año pasado una noticia alimentó la esperanza de los familiares de desaparecidos por la última dictadura cívico-militar: el Equipo Argentino de Antropología Forenses (EAAF) halló restos óseos humanos en el predio donde funcionó el centro clandestino de detención La Perla. El material continúa en análisis en el laboratorio que el prestigioso equipo posee en la provincia, y este año se conocerían los resultados.

En diálogo con Tiempo, el presidente del EAAF, Luis Fondebrider, describió el estado de la investigación y explicó cómo se realiza el proceso de identificación de un desaparecido. Fondebrider sabe de lo que habla: en sus tres décadas de existencia, el EAAF recuperó unos 1200 cuerpos. El jefe del equipo también se refirió a las polémicas declaraciones del represor Ernesto Barreiro, quien el 10 de diciembre se presentó como supuesto "arrepentido" y señaló tres sitios donde se habrían producido entierros clandestinos, dos dentro del extenso territorio donde trabajan los antropólogos.


"El equipo está trabajando en Córdoba desde hace once años, y específicamente en el predio donde funcionó La Perla hace unos ocho años. Realizamos búsquedas arqueológicas en diferentes lugares donde hay testimonios de que podría haber cuerpos de personas desaparecidas enterradas. En octubre pasado pudimos hallar restos óseos humanos en una zona donde hay tres hornos que estaban rellenos con cemento y escombros. Allí estamos trabajando actualmente", afirmó el presidente del EAAF. El equipo había comenzado su labor en la zona de los hornos apenas diez días antes del hallazgo.

–¿En qué estado estaban los restos?
–Estaban fragmentados. Fueron trasladados a nuestro laboratorio dentro del Cuerpo Médico Forense en Córdoba, donde están siendo estudiados.

–¿Estiman cuándo pueden conocerse los resultados?
–Por ahora no. Esperamos en los próximos meses tener resultados, pero no puedo dar un plazo.
Fondebrider es el presidente de un equipo que está compuesto por 60 profesionales, distribuidos en diferentes áreas de trabajo: investigación, análisis de los restos, búsqueda. El EAAF tiene cuatro oficinas en la Argentina y una en Estados Unidos (Nueva York), Sudáfrica y México.
"Después de 30 años de trabajo tenemos un importante relevo de lo que pasó en la campaña de represión durante la última dictadura militar", indicó a este diario. De los 1200 cuerpos que el EAAF recuperó desde su creación, alrededor de 640 fueron identificados y restituidos a familiares. Síntoma de que el daño que provocó el Terrorismo de Estado es irreparable, el presidente del EAAF señaló: "Tenemos más de 700 cuerpos que aún no pudimos identificar." Pero el jefe de los forenses no se resigna: "Seguimos trabajando para poder compararlos con muestras de sangre de familiares". Explicó que "el esfuerzo que se hizo a partir de 2007 con el lanzamiento de la campaña 'Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas' permitió que conformáramos un Banco de Datos Genéticos que hoy tiene muestras de 9000 familiares de personas desaparecidas. Eso se comparara constantemente con los restos recuperados para poder ver si hay algún tipo de identificación. A veces no se produce porque el banco está incompleto o porque el ADN no se pudo recuperar de forma completa de los restos óseos (encontrados) porque se encuentra degradado".

–¿Cómo se trabaja el material encontrado?
–El trabajo con restos óseos es siempre similar: primero se tiene que ver el estado en que se encuentran. Luego se trata de establecer si son humanos o no. Si son humanos, si tienen interés forense. Se trata de recuperar cuántas personas están representadas en la muestra de huesos tomada, en caso de que (los restos) estén fragmentados. Después se trata de recuperar el perfil lógico, es decir, cómo era esa persona al momento de la muerte: sexo, edad, diferentes características físicas que nos permitan encontrar algunos rasgos individualizantes. "Identificar" significa "comparar" y lo que se compara son datos genéricos (edad, sexo) con datos más específicos como enfermedades que pudieron haber dejado marcas en los huesos, características dentales. En algunos casos se termina en el análisis genético que permite comparar un perfil genético otorgado por un familiar con el extraído de los huesos.

–Además de ser hallados dentro del predio donde funcionó La Perla, ¿hay algún otro indicio que indique que los restos óseos encontrados en octubre podrían pertenecer a desaparecidos?
–Hasta que no terminemos de trabajar no lo sabremos. La única forma de saber a quién corresponden estos restos es identificarlos y compararlos con quienes hayan desaparecido entre 1974 y 1983, que es el listado de desaparecidos que poseemos. Si no corresponde con ellos habrá que ver de qué se trata. El hecho de que hayan aparecido en La Perla es información importante para la investigación.

–En diciembre el represor Ernesto Barreiro mencionó tres sitios, dos dentro del predio donde trabaja el EAAF, en los que habrían sido enterrados desaparecidos. ¿Cómo tomaron aquellos dichos?
–A nosotros no nos aportó ningún tipo de información nueva. En los sitios que mencionó ya se habían encontrado los restos. Esa información la tomamos con mucho cuidado y sin desarrollar ninguna expectativa. Si alguna de las personas que están siendo juzgadas (por crímenes de lesa humanidad en Córdoba) tiene información, la tendría que dar de forma precisa y en detalle. Cuando la den de esa manera la analizaremos. Desde el punto de vista de nuestro trabajo no aportó absolutamente nada.

–¿Cómo se determina que en un sitio puede haber restos óseos enterrados?
–La forma de encontrar lugares donde puede haber cuerpos enterrados es diversa: desde testimonios de gente que participó de los hechos (testigos directos) o gente a la que le han contado (testigos indirectos), hasta indicios que puede brindar el terreno como cambios de vegetación, desniveles. Recurrimos a fotografías aéreas de la época, en algunos casos fotografías satelitales para ver cómo se ha modificado el terreno (hablamos de hechos que ocurrieron hace más de 35 años). También utilizamos métodos geofísicos que permiten hacer una especie de radiografía de lo que hay debajo del subsuelo, lo que permite ver alteraciones de diferente tipo. No hay una sola forma de buscar lugares de enterramiento sino que se combinan todos estos mecanismos.

–¿Hay otros sitios en el predio de La Perla en los que podrían haber enterramientos?
–Sí, son todos sitios en los que estamos trabajando. Hay diferentes testimonios de posibles lugares donde puede haber cuerpos enterrados. Son áreas muy difíciles, porque es muy grande el predio, cambió mucho el terreno. Es un trabajo de reconstrucción que lamentablemente toma muchísimo tiempo, esto no es como en una serie de televisión que todo se resuelve en un par de días. Son casos extremadamente complejos. El equipo viene trabajando hace muchos años allí y vamos a seguir hasta que tengamos alguna información que nos permita decir "acá hay algo", "acá no hay nada" o "acá hubo algo y ya no está más".

–¿En este momento están trabajando únicamente en la zona de los hornos?
–En este momento estamos en la parte de los hornos porque allí se produjo el hallazgo, pero cuando termine retomaremos las otras áreas que venimos trabajando hace años.

–¿En qué otros casos de lesa humanidad está trabajando el EAAF en la actualidad?
–En realidad no es algo puntual. Ya están relevados todos los cementerios donde podía haber enterramientos y trabajamos ahora en áreas que fueron predios militares o policiales. Estamos en la zona de "Puente 12" del Gran Buenos Aires, donde funcionaron Proto-banco y Banco, donde hace meses encontramos restos óseos, y estamos analizando restos exhumados del Pozo de Vargas, en Tucumán.

Muestras y bancos

El banco con el que trabaja el EAAF –que contiene 9000 muestras de familiares de personas desaparecidas– se elaboró en conjunto con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y no es el mismo con el que trabajan las Abuelas de Plaza de Mayo: "A través de la actuación de la justicia tenemos intercambio de información y diálogo con el llamado 'Banco de Abuelas'", indicó Fondebrider.
Un caso ejemplar fue el de Ignacio Guido Montoya Carlotto, el nieto de la presidenta de Abuelas, Estela Carlotto. "Nosotros habíamos identificado los restos del padre de Guido (Oscar Walmir Montoya) y ese perfil fue parte del análisis que se realizó para comparar la muestra de sangre del nieto restituido", concluyó el presidente del equipo de antropólogos.