Integrado por Juan Stahli, Fabricio Devalis, Ceferino Lisboa, Andrés Rubino, Fernando Bellino, Sebastian Cantoni, Alexis Comamala y Pablo Carrizo, el colectivo poético "Pan Comido" se diferencia del "grupo-ghetto" que busca consolidarse como un círculo cerrado.

Un poema breve de uno de sus impulsores, Juan Manuel Sthali -"Un pedazo de pan/ vale más/ que mil palabras"- resume su idea de la poesía como respuesta a las necesidades del estómago, pero también del espíritu, como también la voluntad de juntar voluntades de este grupo que se inició en 2009 editando "plaquetas, libretitas, hojas de poesía y antologías, con formatos económicos y circulación callejera".

En una entrevista -colectiva, como no podía ser de otra manera- con la agencia de noticias Télam, realizada por Jorge Boccanera, Sthali indica que este proyecto de convocatoria plural "tiene su raíz en que todos los integrantes del grupo hemos tenido o tenemos participación política. No es algo nuevo, porque arrancamos en la resistencia de los 90. Trabajamos siempre de modo colectivo y no sólo con poetas, también con músicos, pintores, dibujantes, fotógrafos, titiriteros".

Respecto a su visión del hombre sustentado en lazos de solidaridad y búsqueda creativa, invita en uno de sus poemas a "ir por más/ soñarlo todo"; y dice descreer de "una poesía esterilizada" como la del "mero panfleto".

Por su parte, Alexis Comala hace referencia a una actividad que impulsó "Pan Comido" en 2012 en el "Espacio para la Memoria La Perla" -donde funcionó el segundo campo de detenidos más grande del país durante los años de la dictadura militar-, que dio paso a la antología poética "Habitar el grito". "La poesía puede habitar todo lo circundante y lo interno, pero es el poeta, el hombre común (en cuanto comunidad) quien debe dar el salto y ocupar los espacios del horror, el asesinato. Si en La Perla hubo 'violencia organizada', "¿por qué no darnos la posibilidad de una 'violencia de lengua' que nos comunique con la creación?".

Finalmente, la originalidad del libro" Sioux" de Marcelo Dughetti, radica en el hablante -un aborigen de los Estados Unidos- y en la orquestación de imágenes contundentes ("los ahorcados hablan de mil maneras con el viento"), junto a la creación de personajes que brindan un clima de historieta al modo del relato de aventuras.

Dice al respecto: "Me encantan los comics y de los comics el momento del soliloquio. Por eso amo los relatos". Dughetti califica al grupo "Pan Comido" como "un humilde faro de luchadores que abrió un surco".

"En Córdoba vive y reina la poesía escrita por mujeres"

Laura García del Castaño combina en su poética una visión árida de lo cotidiano con una gran fuerza expresiva. La escritora no oculta su alegría al haber sido editada por el sello "Música del Lugar" y, teniendo en cuenta que la editora de "Pan Comido" ya publicó una docena de títulos, entre ellos varias poetas mujeres como Carolina Bravo, Leticia Ressia y Liliana Lukin, Del Castaño expresa, sostuvo que "en Córdoba vive y reina la poesía escrita por mujeres. Las mencionadas y otras tantas poseen voces propias, definidas o inquietas, pero potentes y disímiles unas de otras en su existencialismo, en sus batallas emocionales, en la música afectiva, e incluso en el carácter 'salvaje' de su enfrentamiento con el público".