Por Soledad Soler.

Todo comienza con el anuncio de desaparición que se viraliza en los medios y las redes sociales. Las chicas aparecen expuestas, y sus vidas son hurgadas por los medios ávidos de generar titulares. Con el correr de las horas, las esperanzas de encontrarlas con vida se esfuman. Paralelamente, crecen las versiones sobre el motivo por el cual no regresó al hogar. Se publican fotos que subió a Facebook y se reconstruyen sus cortos años de vida. El mecanismo de culpabilizar a la joven y responsabilizarla por su fatal destino, crece. Los medios entrevistan a familiares, vecinos, amigos, buscando pistas. La chica aparece, muerta.

Ese es el derrotero habitual de los casos de femicidio que se han registrado en nuestro país en los últimos años. De acuerdo al último informe elaborado por el Observatorio de Femicidios en Argentina, que lleva adelante La Casa del Encuentro, entre 2008 y 2014 fueron 1808 las mujeres asesinadas por violencia de género. En 2014 se cometieron 277 femicidios en el país y Córdoba ocupa el segundo lugar, con 21 mujeres que perdieron la vida, en la mayoría de los casos en manos de parejas o ex parejas.

Los femicidios responden a distintos patrones, pero resulta alarmante considerar el hecho de que 36 mujeres asesinadas el año pasado tenían entre 15 y 21 años. Uno de los casos más resonantes fue el de Melina Romero, en agosto de 2014. Melina tenía 17 años. La encontraron embolsada en plástico negro y sumergida en agua podrida, en el conurbano bonaerense. Así también, tirada, hallaron sin vida a Daiana García, la joven de 19 años asesinada por asfixia. Fue arrojada a la vera de una ruta, en el partido de Lomas de Zamora, dentro de una bolsa arpillera.

La violencia empieza con pequeños gestos de control. Sigue con insultos, descalificaciones, empujones, marcas en el cuerpo. Después, lo que parecía amor se convierte en una pesadilla. En otros casos, una relación que terminó, un vínculo al cual la joven decide no acceder, y un lugar que el femicida no está dispuesto a aceptar. En el fondo, está la idea de que la mujer es un objeto del cual alguien puede apropiarse y, cuando deja de servir y de responder a las demandas, puede ser literalmente arrojada a la basura.

Natalia Rocha apareció sin vida el 19 de enero de 2014. Tenía 16 años. La mataron a golpes y la violaron. Encontraron su cuerpo en los márgenes de un río. Pocos meses después, en mayo, se conoció el femicidio de Paola Alejandra Rodríguez, en Salta. Tenía 16 años y la asesinaron estrangulándola. Su cuerpo apareció envuelto en plástico, al costado de una autopista. La lista sigue, y es demasiado dolorosa. En la mayoría de los casos no hay detenidos.

Noviazgos violentos

Los casos de femicidios adolescentes conforman una problemática social, cultural y de derechos humanos que requiere, como primera medida, la concientización. Así lo manifiestan organizaciones que cuentan con una larga trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres y en la visibilización y el abordaje integral de los casos de violencia de género en nuestro país.

En la temática de la violencia en los noviazgos “es importante hacer un trabajo de concientización con las adolescentes y jóvenes, para desnaturalizar aquello que consideran normal”, planteó Ada Beatriz Rico, una de las fundadoras de La Casa del Encuentro, en ocasión de dar a conocer las cifras de femicidios de chicas jóvenes.

“No es normal que el novio tenga celos, no es normal que no puedan salir solas, no es normal que les controlen los movimientos, no es normal que les revisen sus celulares, no es normal que las insulten o les peguen. El objetivo es que no terminen atrapadas en relaciones violentas y posesivas, que en su forma extrema pueden llegar al homicidio”, explicó.

Parque Sarmiento: Detuvieron al joven que atacó a su ex novia

El joven de 22 años, acusado de empujar a su ex novia de 16 a un barranco del Parque Sarmiento fue detenido ayer. El martes pasado, Oscar Ferreyra le dio un empujón a su ex novia, que cayó cuesta abajo y sufrió varios traumatismos.

Ferreyra quedó imputado como presunto autor de coacción calificada, privación ilegítima de la libertad y tentativa de homicidio calificada en concurso real.

La pareja se había terminado. Esa tarde se reunían, después de un largo tiempo sin verse. Él insistió en retomar la relación, ella dijo que no.

Ferreyra ya había demostrado un accionar violento contra su ex novia, por lo que ella contaba con el botón antipánico. Lo accionó al caer al barranco. Recién entonces la Policía pudo acudir en su ayuda.